toma de decisiones en la adolescencia

Toma de decisiones en la adolescencia

Todos los días tomamos decisiones, grandes y pequeñas. La toma de decisiones es una habilidad importante que hay que enseñar a los niños de todas las edades, porque los padres quieren que los niños crezcan para ser adultos independientes, responsables y felices. Algunas investigaciones han demostrado que quienes son capaces de evaluar una situación y tomar una decisión suelen tener más éxito en la vida.

La capacidad de tomar decisiones debe empezar pronto, dando a los niños pequeños la posibilidad de elegir entre dos opciones. Sin embargo, cuando los niños se conviertan en adolescentes tendrán que aprender a tomar más decisiones a medida que desarrollen su independencia. Aprender y utilizar un proceso de toma de decisiones y resolución de problemas ayudará a los adolescentes a crecer hacia este objetivo.

¿Cómo puede usted, como padre, ayudarles a aprender a tomar decisiones? Enséñeles a seguir los pasos de la toma de decisiones y déjeles tomarlas. A menudo, usted puede participar en el proceso, y puede modelar las acciones apropiadas.

Esta es también una gran oportunidad para abrir la comunicación entre usted y su hijo. Este proceso de poda comienza en la parte posterior del cerebro. La parte frontal del cerebro, la corteza prefrontal, es la última en remodelarse.

La corteza prefrontal es la parte del cerebro encargada de la toma de decisiones, responsable de la capacidad de su hijo para planificar y pensar en las consecuencias de sus acciones, resolver problemas y controlar sus impulsos. Los cambios en esta parte del cerebro continúan en la edad adulta temprana. Los compañeros influyen en casi todos los aspectos de la vida de los adolescentes, desde los más triviales, como el gusto por la música y la ropa, hasta los más graves, como el consumo de drogas ilícitas o la práctica de sexo sin protección Steinberg, 2008.

Estas últimas elecciones, más arriesgadas, pueden tener consecuencias de por vida para el adolescente y suponen un coste importante para la sociedad. Está bien establecido empíricamente que la presencia de los compañeros influye en el comportamiento de riesgo en la adolescencia Gardner y Steinberg, 2005; Chein et al., 2011; Pfeifer et al., 2011; Smith et al., 2014, pero los procesos de desarrollo subyacentes siguen siendo poco conocidos. Sin embargo, comprender estos procesos es importante por al menos dos razones.

En primer lugar, capacitar a los adolescentes para que se conviertan en tomadores de decisiones más competentes será más eficaz si conseguimos adaptar las intervenciones a sus posibilidades de desarrollo. En segundo lugar, sólo podremos identificar estas posibilidades si conseguimos relacionar el desarrollo neuronal y cognitivo de los adolescentes con su comportamiento en diferentes contextos sociales. Aquí argumentamos que este vínculo no puede establecerse sin modelos formales de la influencia de los compañeros adolescentes.

En este artículo pretendemos dar los primeros pasos hacia un marco cuantitativo y comprobable de la influencia social de los adolescentes. La adolescencia está marcada por varios cambios en el desarrollo que ofrecen múltiples explicaciones biológicas de la influencia social en la toma de decisiones de los adolescentes. Nos referimos a las perspectivas teóricas actuales de estos cambios como «modelos verbales».

Los modelos verbales se diferencian de los modelos formales en que no hacen predicciones cuantitativas. Para establecer modelos formales que sí hagan predicciones cuantitativas, primero revisamos los modelos verbales existentes y los hallazgos empíricos asociados sobre la influencia social en los adolescentes, centrándonos en la toma de decisiones de riesgo. Identificamos tres modelos verbales de influencia social que pueden estar sujetos a cambios en el desarrollo; a continuación, los formalizamos basándonos en la teoría de la utilidad esperada.

A continuación, mostramos que nuestros modelos formales pueden recuperarse de forma fiable y, por tanto, pueden utilizarse para contrastar hipótesis mediante la comparación cuantitativa de modelos. Por último, ajustamos estos modelos a los datos existentes y revelamos patrones de influencia de los compañeros que hasta ahora se habían pasado por alto. Concluimos con una discusión sobre cómo la especificidad proporcionada por este enfoque formal contribuye a una comprensión más profunda de los procesos de desarrollo detrás de la influencia social.

Identificamos tres familias principales de modelos verbales en la literatura existente, denominados en lo sucesivo: i modelo de motivación social, ii modelo de sensibilidad a la recompensa y iii modelo de distracción. Estos tres modelos se centran en dos explicaciones distintas del neurodesarrollo sobre la alteración de la toma de decisiones durante la adolescencia. Los modelos verbales de motivación social destacan la importancia del «cerebro social» en desarrollo.

Los otros dos modelos verbales de sensibilidad a la recompensa y distracción hacen hincapié en la maduración relativamente lenta de los sistemas de control cognitivo. Los trabajos anteriores que pertenecen a la familia de los modelos verbales de sensibilidad a la recompensa a menudo se refieren a ellos como modelos de «sistemas duales», ya que también hacen hincapié en la maduración relativamente rápida de las regiones cerebrales de procesamiento de la recompensa y explican el comportamiento adolescente con el desequilibrio madurativo entre el procesamiento de la recompensa y las regiones cerebrales de control cognitivo Casey et al., 2008; Steinberg, 2008; Geier et al., 2010; Shulman et al., 2016. Por el contrario, el modelo de distracción se centra únicamente en el desarrollo del control cognitivo.

Nuestra posterior revisión de la evidencia experimental existente muestra que las tres familias de modo verbal

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